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Explora Biníbeca en menorca

Las playas de Menorca no tienen nada que envidiar a las del Caribe. Tal vez este sea el motivo por el que muchos lo han escogido como destino de vacaciones. Pero esta isla es mucho más que playas, pues sus pequeños pueblos llenos de encanto enamoran a cualquiera. Una muestra de ellos es Biníbeca. ¿Te vienes con nosotros a conocerlo?

Biníbeca, callejuelas y casas blancas. Un paisaje inolvidable

Si te gustan los pequeños pueblos tradicionales, Biníbeca se quedará grabado por siempre en tu retina. Para llegar hasta él debes coger la carretera de Mahón a San Luís. Se encuentra a tan solo 8 kilómetros de Mahón, la capital menorquina, pero no hay fácil acceso con el transporte público. Lo mejor para llegar hasta allí y que puedas recorrer el pueblo y vivirlo a tu aire es con un coche de alquiler. Sin horarios ni esperas y con total libertad.

Una vez allí, ¿qué se puede ver y hacer en esta localidad?

Binebèquer Vell

Esta es la zona más antigua de Biníbeca y se caracteriza por sus preciosas casas encaladas y su entresijo de callejuelas estrechas sin fin en las que perderte sin rumbo fijo.

Todas las casas están habitadas por lo que se recomienda guardar silencio en la medida de lo posible mientras se hace el recorrido para no molestar a los habitantes.

El paisaje

El paisaje que rodea a Biníbeca es maravilloso, con vegetación, vallas de madera y buganvillas por doquier. No lo pases por alto, detente y resetea tu mente a un mundo nuevo muy diferente de la ciudad en la que vives.

Por el otro lado, todas las callejuelas llevan a otro bello paisaje: el puerto en el que hermosas barcas amarradas lo terminan de embellecer.

Sus playas

Y donde hay puerto, hay playas. Y es que Menorca es sinónimo de playas paradisíacas y tranquilas, vírgenes y sin aglomeraciones en las que descansar y relajarse. Algunas de las más hermosas son:

Binisafúller. Una pequeña cala en forma de U con poco oleaje. De fácil acceso y con un pequeño parking para unos 20 coches muy cerca. Por detrás se encuentra un pequeño sendero llamado ‘el camí de cavalls’ que dará un toque diferente a tu día playero.

Binibeca Nou. Aguas cristalinas, oleaje inexistente y arena blanca y fina. Esta playa tiene todo lo que se puede desear para vivir Menorca sin estrés.

Punta Prima. Solo playa. Así es su paisaje, pero una playa de aguas turquesas y transparentes, con poco oleaje y un paisaje virgen por completo. ¿Qué más pedir?

Como ves, Biníbeca tiene mucho por descubrir y para que no te pierdas nada, alquila un coche y vívelo a tu aire, con total libertad. Podrás aprovechar el coche para recorrer el resto de la isla y embeber sus encantos.


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