No te pierdas de Menorca el Faro de Cavallería

Una de las puestas de sol mas impresionantes que se dan en el Mar Mediterráneo se pueden ver desde el Faro de Cavallería, una estructura que tiene más de 150 años y que pareciera adentrarse al mar y robar un poco de agua al mismo.

En esa zona se producían muchos naufragios y se decidió en el año 1857, construir esta estructura para darle mas orientación a los navegantes y así reducir el número de perdidas de embarcaciones. Fue así como nació esta bella estructura que, con el paso de los días, se convierte en una de las atracciones más visitadas en la isla.

Se trata de una estructura de 15 metros de altura y que se mantiene activo para darle ubicación a las embarcaciones. Su destello, ahora electrónico, se produce cada dos segundos, pero en el pasado fue una gran bombilla de luz eléctrica que podía verse a más de 20 kilómetros de distancia.

Es una gran atracción turística, a la que se llega en coche hasta muy cerca. Divisar las puestas de sol son toda una experiencia y, quizá, la asistencia masiva de turistas en las épocas de verano le quitan majestuosidad al momento.

Está abierto todos los días entre los meses de mayo y octubre, por ello se puede visitar cuando se pueda. No es necesario ir solo en verano, en otoño y primavera, por ejemplo, se dan muy buenos días de clima y vientos de cambios estacionales.

Montones de piedras

La presencia del turismo ha hecho que se cree una nueva costumbre entre los visitantes que, si quererlo, está alterando un poco el ecosistema del lugar y por esos en las épocas de cierre se procede a realizar una limpieza del sitio.

Desde hace unos años para acá, alguien comenzó a llevar piedrecitas de otros rincones para hacer unas pequeñas montañitas. Y con el paso del tiempo esas pequeñas agrupaciones ahora son mucho más grandes.

La creencia popular indica que si llevas una piedra de cualquier sitio y la depositas allí en la puesta de sol, volverás a Menorca, por lo que muchas personas que viajan desde otros destinos se traen desde sus países alguna para cumplir con esta tradición. Y esto no es tan cierto, pero cada año se ven más y más montones por lo que han decidido retirar algunas, dejando solo las que proceden del entorno.

Un sitio para comer

Además de ser un punto natural bellísimo, dentro de las instalaciones del faro han puesto a servicio un pequeño restaurante para que os visitantes puedan degustar comida con sazón mediterráneo y disfrutar de las puestas el sol, al mismo tiempo.

Hay un sitio para reservar y estar allí es una gran experiencia para culminar un paseo en la zona. Nunca mejor dicho, poder tocar el sol con las manos y sin quemarse, porque ese reflejo del astro rey que da sobre el mar, puede diluirse en rayos entre las manos.


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