Una visita al Cristo de Monte Toro

Si eres fanático de coleccionar recuerdos, de obras o puntos parecidos de un país y otro, no podrás entonces perderte una visita al Cristo de Monte Toro, una estatua ubicada en el punto mas alto de toda la isla de Menorca y que es una parada obligada en la ruta turística.

Muchas personas que, alguna vez, han visitado el Cristo Redentor en Brasil, tienen de este lado del mundo, en medio del Mediterráneo, un símil muy agradable. En muchas cosas se parecen: estatuas altas mirando la ciudad, como si se tratase de protectores de la zona.

Quienes visitan Menorca, y hacen el recorrido hasta el lugar, no dudan en que será una experiencia muy significativa para cualquier viaje. Es por ello que, mientras más visitas la isla, conoces un poco más de sus secretos que atrapan a los viajeros frecuentes.

Y es que el archipiélago balear ya no es un lugar solo para pasar las vacaciones de verano, también es un sitio en el que se puede hacer turismo religioso, senderismo, actividades acuáticas, visitar sitios geológicos, prehistóricos y, con todo eso, espacios paradisíacos.

El sitio mas alto

Puede sorprender que en un conjunto de islas como las Baleares, esta montaña es una de las más elevadas con su altura de 358 metros sobre el nivel del mar, una elevación que durante un buen día permite divisar a la vecina isla de Mallorca.

Al llegar al sitio, te encontrarás una gran estatua de bronce del Cristo Redentor, montada encima de una gran columna que sirve de base a esta escultura que data del año 1944, y que fue construida como un homenaje para todos aquellos menoquines que perdieron su vida en la defensa de la nación en la Guerra de Marruecos del año 1925.

El punto de referencia para el acceso es realizando su viaje desde El Mercadal, que se encuentra a muy pocos kilómetros de distancia y que supone un viaje de 10 minutos en coche hasta la cima del mismo.

La virgen y el santuario

En la cima del Monte Toro se encuentra un convento de clausura que ha sido levantado sobre las ruinas de una iglesia de estilo gótica construida en 1670. Allí reposa una tabilla que custodia la imagen de la Virgen del Toro, la patrona de la isla, y también funcionan las oficinas administrativas de la diócesis local.

Según la tradición, la imagen apareció a un sacerdote en el siglo XIII, después de un difícil acceso hacia la cima del monte, una peregrinación de monjes se toparon con un toro bravío que les impedía continuar, sin embargo, el mismo animal los fue conduciendo hacia el interior de una cueva de la que salía una luz resplandeciente.

Ya dentro de la cueva, y con el toro manso y posado frente a la luz, los sacerdotes se percataron de que se trataba de una aparición mariana.

Luego se convirtieron en los protectores de la reliquia y, con el paso de los años, se levantó la ermita para brindar culto a la virgen.


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